Ataque extraterrestre: Isla Colares

EL ROSWELL DE BRASIL
Fue el primer ataque extraterrestre, luces que bajaban del cielo y proyectaban potentísimos haces de luz sobre los habitantes del pequeño poblado.
Fué una auténtica cacería contra la población que huía aterrada de las luces que los perseguían. Los sujetos alcanzados por la poderosa luz, quedaban con marcas semejantes a quemaduras por radiación más una serie de pinchazos en una zona reducida de su piel de aproximadamente 10 a 15 cm. Casi siempre en el tórax.

Se registraron cerca de ochenta ataques violentos. Dos mujeres murieron como resultado de las agresiones. El terror en el poblado llegó a un punto en que la Prensa obligó a intervenir a la Fuerza Aérea Brasilera. Muchos habitantes abandonaron la zona.
Para sorpresa de todos, los militares llegaron sin armas para enfrentar el ataque extraterrestre, pero con gran cantidad de máquinas fotográficas, filmadoras y telescopios. Se entrevistaron a cientos de personas. El oficial a cargo de la operación Operación Plato fue el Capitán Uyrange Hollanda Lima.

Como todos los casos a cargo de las FF.AA. el asunto se redujo a un secreto. En 1997, por presión pública, se abrieron los expedientes del Caso Colares. El capitán Hollanda, ya retirado, llamó al periodista e investigador de Ovnis, Sr. Gevaerd. Le contó que se habían tomado cerca de quinientas fotos de ovnis y detectado gran cantidad de ovnis de diversas formas y tamaños, algunas de más de cien mts.
Lo más impresionante narración fue la siguiente: En esa ocasión, ya de noche, estando tendido en su cama de costado, una luz brillantísima inundó la habitación. Algo lo atrapó por la espalda y frente a él se ubicó un ser extraterrestre de 1,50 mts de altura, aprox. vistiendo un traje ajustado gris plomo. La cabeza la tenía cubierta por algo semejante a un casco y su rostro cubierto por una protección que parecía pegada a la piel. Se acercó a su oído y le dijo, en portugués.

No tengas miedo. La voz sonaba metálica, como emitida por una máquina.

Hollanda enseñó lo que él intuía era implante en su antebrazo derecho. El objeto bajo su piel, blando, con consistencia semejante al plástico y de unos cuatro cm. de largo por uno de ancho, se notaba cilíndrico y flexible. No aparecía en las placas de rayos X.

El ex capitán, residente en Río de Janeiro, llamó al periodista Sr. Gevaerd, porque declaró que deseaba narrar lo ocurrido antes de su muerte. Se le encontró muerto el 2 de octubre de 1997. Al parecer la causa fue suicidio.

Su mensaje final fue: Nos están visitando….

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