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Saint-Germain, el hombre de ninguna parte

Esoteristas del los siglos XX y XXI están creídos que este personaje enigmático vivió a lo largo de la historia representando diferentes personalidades destacadas. Es frecuente encontrar libros y sitios de Internet destinados a las supuestas enseñanzas del “Maestro Saint Germain”. No se sabe ni cuándo ni dónde nació, ni de donde procedía su fortuna, pero contrariamente a lo que manifiestan u ocultan sus seguidores este personaje misterioso aparece en fiestas cortesanas en Viena. Ostentaba joyas de gran valor y llevaba diamantes en sus bolsillos en lugar de dinero. Su fama de timador y conspirador le perseguirían allá a donde fuera. Estuvo involucrado en espionaje e intrigas políticas, y fue detenido.
Walpole escribió: «El otro día detuvieron a un hombre extraño que se hace llamar conde de Saint-Germain. Ha estado aquí estos dos años, pero no dice a nadie quién es ni de dónde viene. Admite sin embargo que éste no es su verdadero nombre. Canta y toca el violín magníficamente, está loco y no es muy sensato». Estas últimas afirmaciones están apoyadas en declaraciones suyas en que sostenía tener más de 100 años de edad, a veces 300 pese a su joven aspecto. Remataba sus delirios cuando afirmaba que había conocido íntimamente a la Familia de Jesús, que había asistido a las fiestas de las bodas de Caná, y que siempre supo que Cristo tendría un mal final.

Fue conocido en diferentes épocas y lugares distintos como el “marqués de Montferrat”, “marqués de Aymar”, “conde de Belmar”, de “Soltikov”, de “Welldone”, de “Monte Cristo” y de “Saint Germain”, “caballero de Schoening”, “monsieur Surmont”, “Zanonni” y “príncipe Rackoczy”; todo en un intento de encubrir las persecuciones que desencadenaba.
En 1760 el rey Luis envió al conde de Saint-Germain a La Haya como su representante personal, con la misión de negociar un préstamo con Austria para ayudar a financiar la Guerra de los Siete Años contra Inglaterra.
Pero el duque de Choiseul, ministro de Asuntos Exteriores del rey Luis descubrió que el conde había hecho intentos de que se firmara la paz entre Inglaterra y Francia. El conde tuvo que escapar, primero a Inglaterra y más tarde a Holanda, siempre con otros nombres.
En 1779 el conde de Saint-Germain fue a la última residencia que se le conoció, Eckenförde (Schleswig), Alemania. Era un hombre viejo, aunque pretendía ser mucho más viejo. Por esta época Saint-Germain, se mostraba muy insolente respeto a la Iglesia Católica y tenía ideas marcadamente místicas.
Documentos de París muestran que el conde de Saint-Germain murió el 27 de febrero de 1784 en la residencia del príncipe Carlos, en Eckenförde. Fue enterrado allí, y su último mecenas le erigió un monumento funerario con la inscripción:
Aquel que se hacía llamar conde de Saint-Germain y Welldone, y del que no hay otras informaciones, ha sido enterrado en esta iglesia.
Sin embargo, hubo personas que afirmaron haberlo visto entre 1784 y 1820.
Actualmente su “supuestas ideas” han generado un culto místico y delirante y le atribuyen innumerables libros que jamás escribió.
Embaucador o demonio, Saint Germain de alguna manera sigue vivo…

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