
Arqueólogos han desenterrado dos esqueletos del siglo VIII en Irlanda con la evidencia de se tomaron precauciones para que los mismos no resucitaran bajo la forma de zombies o vampiros. Uno de los hombres de entre 40 y 60 años, y el otro era un adulto joven, entre 20 y 30 años. Los dos hombres estaban enterrados uno junto a otro y una piedra bloqueaba cada boca. Uno de ellos tenía su cabeza retorcida, la piedra introducida violentamente en su boca de modo que sus quijadas casi fueron rotas. Se trata del primer entierro relacionado con los rituales del asesinato del vampiro, anticipo de los que ocurrieron durante la Edad Media.

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