
La
mansión Rose Hall es considerada como la casa más
embrujada del hemisferio occidental y a la vez en el lugar más
embrujado de Jamaica y de todo el caribe; la historia de este lugar es una larga sucesión de hechos de sangre y horror, y
apariciones fantasmales que continúan aún hoy en día.
La mansión fue construida por el rico terrateniente John Palmer, en el siglo XIX. Palmer conoció a su futura esposa Annie Mae Patterson en 1820, y poco podía imaginar que tras casarse con ella, su joven esposa le
acuchillaría hasta matarlo. A John Palmer le sucedieron otros dos maridos; el segundo fue
envenenado, el tercero,
estrangulado. Siguiendo las órdenes de Annie, algunos esclavos sacaron los cadáveres a través de
secretos pasadizos subterráneos y los enterraron bajo la arena blanca de la playa.
Dentro de su plantación de Rose Hall, Annie Palmer tuvo poder absoluto, y lo utilizaba de forma arbitraria, cruel y sangrienta. En la mazmorra situada en los sótanos de la mansión
torturaba a los esclavos indisciplinados con total impunidad.